sábado, agosto 7

Breve aplicación de las "macrorreglas" de Van Dijk

Por Stephanie Gonzales Quiroz

Teun A. Van Dijk, lingüista nacido en Naaldwijk (Países Bajos), es uno de los representantes más importantes de la Gramática del Texto, nacida a partir de la notoria insuficiencia de las teorías lingüísticas para explicar la comunicación verbal y los procesos implicados en ella, es decir, motivada por la necesidad de una pragmática. Van Dijk propone un modelo para la elaboración e interpretación de los textos, haciendo incapié en la necesidad de una marco científico interdisciplinario para en análisis de estos. La implicancia que poseen los lineamientos propuestos por este lingüista son fundamentales en diversos campos, justamente debido a su inclinación interdisciplinaria. Por ejemplo, para la comprensión lectora (proceso por el cual el lector interactúa con el texto, captando su significado) es necesaria una metodología práctica que contribuya a escalar los diferentes niveles de comprensión.

El año 2008, el grupo GRETAL (Grupo de estudios teórico-aplicados de Lingüística de la Facultad de Letras - UNMSM) organizó un Taller de Comprensión lectora. En este evento se presentó las ideas de Van Dijk y la aplicación de sus famosas macrorreglas a los textos del nivel primario. (Para ver Hacer algunos ejemplos, hacer clic aquí)

martes, julio 27

Sobre el "cambio sintáctico"

Por Stephanie Gonzales Quiroz


Heles Contreras (1983:34) afirma que «La fecunda labor de los gramáticos griegos y romanos, que nos legó los fundamentos de la gramática moderna, excluye por completo el estudio del orden de las palabras. Los gramáticos de Port Royal, cuyas especulaciones sobre la teoría gramatical han sido tan justamente alabadas recientemente por Chomsky (1965:48), tampoco prestaron mucha atención al orden, sin duda llevados por las ideas de que el orden sintáctico refleja simplemente el orden natural del razonamiento, y su estudio, por lo tanto, no es parte de la gramática […]. Lo mismo sucede con la mayor parte de los estructuralistas modernos. En efecto, la concepción saussureana de langue como sistema de unidades y relaciones relega la mayor parte de la sintaxis al dominio de la variación individual parole». Sin embargo, una excepción entre los estructuralistas norteamericanos es Joseph Greenberg (1963), puesto que ha formulado interesantes hipótesis tipológicas referidas al orden sintáctico.

Cuando se habla de cambio sintáctico sin hacer referencia a la Gramática Generativa de Chomsky, es decir, apelando a las corrientes comparativas, neogramáticas y, en algunos casos, estructuralistas, aquel es relacionado con el cambio fonológico, léxico y, sobre todo, morfológico. Sin embargo, como afirma Ángeles Romero (2006:40), Las unidades sintácticas tienen, de acuerdo con las características propias del nivel sintáctico, una naturaleza sustantivamente diferente a la de las unidades fónicas, morfológicas y léxicas. Esta circunstancia impone en el trabajo histórico una técnica de documentación específica. Aunque la Sintaxis sincrónica y diacrónica utiliza unidades de tipo categorial (sustantivo, adjetivo, verbo...), opera básicamente con unidades de carácter estructural (sintagma, “construcción”...) y relacional (sujeto, complemento directo...). Es verdad que en el nivel fónico cabría entender como unidad estructural y relacional la sílaba; pero la complejidad que alcanza su estructura es notablemente menor que la que presentan de ordinario las unidades sintácticas. Por lo tanto, estructuras y funciones constituyen unidades de carácter abstracto y se presentan, muchas veces, con independencia de cualquier realización fónica o léxica concreta.

Teodora Bynon (1981), nos presenta el desarrollo de la lingüística histórica, la cual tiene como principal objetivo explicar el cambio lingüístico. En síntesis, se llama cambio lingüístico al proceso de modificación y transformación que, en su evolución histórica, experimentan todas las lenguas en general, y las unidades lingüísticas de cada uno de sus niveles en particular. El cambio lingüístico se diferencia de la variación lingüística en que en el primero las modificaciones son diacrónicas, mientras que las variaciones son sincrónicas. Como consecuencia, todo cambio lingüístico genera una restructuración del sistema.

El cambio sintáctico es una clase de cambio lingüístico. Bynon (1981) lo desarrolla atendiendo a los enfoques Neogramático y Generativo. En cuanto al primero, únicamente nos dice que «No solamente en el nivel de la morfología pueden tener lugar los análisis de formas heredadas, esto puede suceder también en el caso de las estructuras sintácticas». Luego nos presenta algunos ejemplos, entre los cuales está el de la conjunción that en el inglés: «[…] se ha afirmado que la conjunción that en construcciones inglesas del tipo de I saw that he was asleep (‘Vi que estaba dormido’), al igual que en las equivalentes del latín vulgar (quod) y del alemán (dass), es el resultado de una segmentación “errónea” por parte del hablante nativo de una construcción que en principio era I saw that. He was asleep ‘Lo ví [sic]. Estaba dormido’ (frente a la del inglés moderno He was asleep. I saw that ‘Estaba dormido. Lo vi). Ahora se sabe que es un elemento que une la cláusula principal con la subordinada.

Paloma Tejada (1999:183-184), quien realiza un exhaustivo estudio del cambio lingüístico en el inglés, presenta también algunos ejemplos referidos al cambio sintáctico, pero relacionándolos con los de tipo morfológicos, es decir, se enfoca en cambios morfosintácticos. De esta manera, afirma que «en Inglés Antiguo gozaba de un sistema verbal en el que destacaban las relaciones aspectuales más que temporales. Es decir, resultaba más relevante el modo en que se realiza la acción que el momento en que ésta se produce. Para ello, contaba con un rico y flexible sistema derivativo de prefijos verbales (de alta combinabilidad e independencia), una diferenciación léxico-aspectual, bastante diluida, entre dos verbos, beon-wesan (similares a los castellanos ser y estar), y una amplia gama de construcciones perifrásticas resultativas, del tipo tener hecho, estar hecho o ser llegado, ser nacido, del español cervantino. […]Estos verbos, en el inglés antiguo, funcionan como verbos principales, con un valor más léxico que el actual (have y be + participio de perfecto (pp). […] A través del reanálisis morfosintáctico de estas construcciones y de la reinterpretación de sus significado resultativo inicial surgen los actuales perfectos y pasivas. Los PP, ya invariables, pierden autonomía y adquieren mayor fusión con el verbo hasta constituir con él una unidad, a partir de lo cual se produce el progresivo desplazamiento semántico hacia lo dinámico y lo temporal. De [soy] [llegado] se pasa a [he] [llegado]; de [tengo] [tres páginas leídas] a [he leído] [tres páginas] […]».

Por otro lado, la Gramática Generativa también analiza el cambio sintáctico, esta critica la poca atención que los estructuralistas le han prestado y sostiene (en sus propuestas iniciales) que las irregularidades en el cambio sintáctico «solo pueden captarse mediante una gramática que distinga sistemáticamente estructuras profunda y superficial de las oraciones y emplee reglas transformativas para relacionar ambas estructuras», las cuales deben ser explícitas. Estas se dividen en reglas de estructura sintagmática (que rigen la estructura profunda de las oraciones), reglas transformativas (que las relacionan con la estructura superficial) y reglas de redundancia léxica (que especifican qué reglas sintácticas se aplican a determinados elementos léxicos).

BIBLIOGRAFÍA
Anderson, James M (1977). Aspectos estructurales del cambio lingüístico. Gredos. Madrid.
Bynon, Theodora (1981). Lingüística histórica. Ed. Gredos, versión española, Madrid.
Contreras, Heles (1983). El orden de las palabras en español. Ed. Cátedra, Madrid, segunda edición.
Tejada, Paloma (1999). El cambio lingüístico. Claves para interpretar la historia de la lengua inglesa. Alianza editorial, Madrid.

sábado, julio 24

Los sonidos en el ashaninka

El asháninka -al igual que el nomatsiguenga, el yine, el machiguenga, entre otros- es una lengua perteneciente a la gran familia lingüística Arawak, la cual se extiende por Sudamérica y El Caribe. Los asháninkas en Sudamérica, tradicionalmente llamados campas (nombre que, en la actualidad, ellos consideran como peyorativo), habitan en los países de Perú y Brasil, y su población total se estima a los 35 mil habitantes.

En nuestro país, la lengua asháninka se habla en el centro oriental peruano, en los departamentos de Cusco, Junín, Pasco, Huánuco y Ucayali. Cuenta con aproximadamente 25 mil habitantes.

Debido a su amplia distribución, existen marcadas diferencias dialectales de la lengua:

  • Asháninka del Perené, en las provincias de La Merced y Satipo, del departamento de Junín
  • Asháninka del Tambo-Ene, en la provincia Satipo, del departamento de Junín y en la provincia de la Convención en el departamento del Cuzco
  • Asháninka del Pichis, en la provincia de Oxapampa del departamento de Cerro de Pasco
  • Asháninka del Ucayali, en la provincia de Purús, del Departamento de Ucayali. Es una extensión del asháninka del Ene Tambo
  • Asháninka del Apurucayali, entre Puerto Inca, de Huánuco, y Oxapampa, de Pasco
  • Asháninka del Gran Pajonal, en la provincia de Atalaya, del departamento de Ucayali

Diversos autores han propuesto el inventario de fonemas del asháninka; sin embargo, debido a la amplia extensión territorial de la lengua, comúnmente se ha elaborado cuadros por cada variedad. Nosotros presentamos los inventarios propuestos para tres de los dialectos: Pichis, Tambo y Gran Pajonal. (Para ver el documento, hacer clic aquí)

jueves, abril 29

Sobre el libro "Sociolingüística", de Oscar Uribe Villegas

por Luis Romero - estudiante de Ciencias Sociales, UNMSM

Este es un libro de tipo introductorio. Su contenido concierne a los inicios de la sociolingüística o su emergente desarrollo en hispanoamérica. Las ideas están expuestas según un tratamiento temático e histórico. Está enmarcado teóricamente con las producciones sociológicas y lingüísticas de mediados de la década de 1970. Esto quiere decir que presenta lo más señero de las discusiones, de la problemática, la objetividad y la metódica de la lingüística en general. Además, los tópicos que trasuntan todo el contenido son: el impacto del lenguaje en la sociedad y viceversa, la problemática de la comunicación y los factores que la obstaculizan o estimulan.

Este libro le servirá no solo al recién iniciado en la disciplina sino al lingüista con mentalidad histórica que desea tratar con textos sobre los orígenes de la sociolingüística, el impacto y las falencias de estas investigaciones en hispanoamérica y una vista panorámica de aquella época con respecto a esta ciencia en relación con el desarrollo de otras afines a ella.

Su contenido se divide en tres partes: (a)Revisión de las producciones sociológicas y lingüísticas, problemáticas y orientaciones teóricas, (b)Ubicación y dimensiones del lenguaje y (c)Evolución e interrelaciones de las lenguas y las sociedades.

En la primera parte, en cuanto a sociología, resalta las ideas de Foucault y Gurvicht, según las cuales destaca la evaluación histórica de la episteme involucrada al lenguaje en los siglos XVII, XVIII, XIX, y las escalas y niveles de la sociedad en donde se desenvuelve una lengua. En lo que a lingüística se refiere, hace un repaso por la tradición estructuralista y positivista, a saber, la utilización del método comparativo y el consiguiente recojo de datos, a pesar de que este quehacer suscitó a que se convirtiera en una disciplina autónoma. Uribe apunta a criticar a que ambas disciplinas concentran una gran cantidad de datos pero carecen de teorizaciones y categorizaciones rigurosas basándose en, al menos, las comparaciones descriptivas generadas por analogías y diferencias.

En la segunda parte los temas principales son la ubicación, importancia y función social del lenguaje. Su ubicación involucra todo conocimiento del mundo por medio de signos, es decir, la cognoscibilidad del mundo por medio del lenguaje. Su importancia reside en que permite la creación de las relaciones sociales, esto es, concretamente como instrumento de comunicación. Su función social recorre todo el proceso de socialización humana como también condicionante de cohesión social o un aspecto de la argamasa de la sociedad. En un pasaje apunta a criticar la poca consideración que tienen las teorías de la socialización de aquella época, acerca de la función del lenguaje en tal proceso. De otra parte, sobre la sociolingüística, afirma que subsume a la sociología del lenguaje(o de la lengua), que esta surge a raíz del reconocimiento del aspecto social del lenguaje, y que tiene dos aspectos imprescindibles, a saber, el control social del lenguaje y a través de él.

La tercera sección trata de las mutuas relaciones de las lenguas y las sociedades en el curso de la historia, según el aspecto geográfico y la ubicación en las clases sociales. Las ideas que desarrolla Uribe más detalladamente son: A todo cambio lingüístico le corresponde un cambio social y viceversa, y la manera de hablar cambia geográficamente así como a partir de la ubicación social, formación o tradición cultural.

La utopía andina y la construcción de la moderna Nación Peruana

Por Stephanie Gonzales Quiroz

Resumen del artículo "LA UTOPÍA ANDINA Y LA CONSTRUCCIÓN DE LA MODERNA NACIÓN PERUANA: MITO, MEMORIA Y POLÍTICA", de Manuel Burga Díaz.

El autor se dedica a desarrollar el tema de la utopía andina a lo largo del tiempo y, sobre todo, en la actualidad, periodo en el cual la sociedad se caracteriza por su heterogeneidad étnica, cultural, lingüística, la cual, a su vez, no parece ser problema para la existencia de un tiempo homogéneo vacío, propio de una nación clásica.

En 1982, Alberto Flores-Galindo y Burga Díaz publicaron un breve ensayo cuyo título fue ¿Qué es la Utopía Andina?, se trataba del esquema de un proyecto de investigación que recorría la historiografía peruana desde el siglo XVI al XX. Desde el inicio consideraron a la utopía andina como un fenómeno de las mentalidades andinas, un conjunto de actitudes que buscaban la restauración de la sociedad indígena derrotada por los españoles en el dramático e irreversible periodo de la conquista (1531-1533): el Tawantinsuyu; actitudes plasmadas en autores como Garcilaso Inca de la Vega y Guamán Poma de Ayala. Luego de la conquista, se impusieron las costumbres y hábitos traídos por los españoles, los cuales constituyeron un enorme desorden, por ello, era una utopía volver al orden antiguo. Esta utopía se puede considerar como una verdad prematura (Alphonse de Lamartine) en los siglos XVII y XVIII, subversiva en el siglo XIX y finalmente plácidamente instalada como mito, memoria política en el imaginario social que contribuye a la construcción de la moderna nación peruana en el siglo XX.


MITO

El siglo XVII es una época dura en la cual los religiosos y los administradores coloniales bregan incansablemente para imponer una cultura oficial cristiana. Por esta razón, en el mundo andino lo nuevo y lo antiguo, lo oficial y lo clandestino, lo europeo y lo andino, comienzan a vivir en permanente contradicción dialéctica. En esta época, los indígenas, indios nobles o del común (mitayos) volvieron sus ojos al pasado para idealizarlo como un periodo donde los pobladores andinos vivieron una existencia social con justicia y sin explotación. Este mito había nacido gracias a los mismos cronistas españoles y posteriormente los cronistas mestizos (Inca Garcilaso y Felipe Guamán Poma). Los hombres andinos, por tanto, vivieron este proceso como una desilusión del presente pero a la vez una alegría de vivir al recordar y sentirse diferentes de los españoles. Es así que en sus fiestas patronales recordaban a un inca idealizado, al mismo tiempo que rendían culto a las divinidades cristianas.


MEMORIA

El mito fue convertido en memoria del pasado inmediato y ese pasado comenzó a ser vivido como presente posible. La administración colonial española reconoció la nobleza de los descendientes de los incas y les otorgaron distinciones. De esta manera, en la segunda mitad del siglo XVII se produce una suerte de incanización de las regiones andinas como una forma de ganar privilegios, de recordar la historia y, aunque suene contradictorio, como una forma de ser buenos cristianos.

Todo este proceso, acompañado de numerosos movimientos sociales y nuevas actitudes, convergieron en la gran rebelión de Túpac Amaru II, la cual despertó una enorme esperanza de restauración de la sociedad sumergida. Sin embargo estas iniciativas fracasaron.


LA POLÍTICA: Utopía y Nación

A pesar de la derrota de Túpac Amaru en 1781, la utopía aún existe; cada grupo social realiza su propia interpretación y su correspondiente representación de esa utopía. La realidad en el siglo XIX se mostraba difusa entre varias ideologías.

El español Sebastián Lorente (1813-1884) inicia un gran proyecto historiográfico a mediados de este siglo que buscaba terminar con la contradicción entre lo europeo y lo andino. Este autor, gracias a su moderna imaginación histórica logró modificar el panorama ideológico del país: lo que antes parecía como un periodo donde campeaba una inexorable contradicción, ahora parece como un período casi necesario de nuestra historia, parte de una larga continuidad, la cual ha generado una situación actual diversa y heterogénea. Estas ideas buscaban poner un orden sucesivo e incorporar la idea de progreso en la sociedad peruana.

El gobierno del presidente Augusto B. Leguía, llamado de la Patria Nueva, surgió como una respuesta a los gobiernos civilistas de la Patria Vieja civilista (1895-1919) que se inicia con la Constitución de 1920, donde se reconoce la existencia legal de la comunidad indígena y dicta normas favorables a la subsistencia y reivindicación del indígena peruano.

El cuestionamiento de los intelectuales jóvenes acerca de la realidad heterogénea del país permite llegar a la conclusión de que la moderna nación peruana debe integrar al indígena como ciudadano de la república peruana como un requisito fundamental e inevitable en la construcción de la moderna nación peruana; puesto que el Perú ya era una nación diversa.

Definitivamente, todo se ha transformado en el Perú. Los doce años de violencia política y enfrentamiento armado entre 1980 y 1992 han convertido al país en uno más respetuoso de los derechos humanos, donde lo andino y lo nativo de la Amazonía ya no aparecen estigmatizados, sino que forman parte de una ofensiva cultural. Se trata entonces de una utopía como conciencia histórica que busca construir la nación moderna, una república de ciudadanos que luchan constantemente por convertirse en ciudadanos a carta cabal.