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domingo, diciembre 26

ALGUNOS CONCEPTOS FUNDAMENTALES EN LA GRAMÁTICA GENERATIVA

Cerebro, mente y lenguaje

"Cerebro" y "lenguaje" constituyen un binomio inseparable en la investigación cognitiva; por lo tanto, las ciencias del cerebro y las ciencias de la mente tienen una correspondencia natural. Por un lado, las ciencias del cerebro tratan de descubrir qué tipo de mecanismos cerebrales materializan físicamente las propiedades y los estados propuestos por las ciencias de la mente. (Chomsky). Por otro, la ciencia cognitiva estudia los procesos psicológicos relacionados con el conocimiento humano. La relación mente-cerebro y lenguaje aluden al hecho de que el lenguaje parece depender de dos factores: una realidad orgánica-física (cerebro) y una psicológica-cognitiva (mente).


Un enfoque naturalista y computacional del lenguaje

El lingüista aborda el estudio del lenguaje desde un enfoque mentalista (pues estudia los estados de la mente que configuran sistemas cognitivos computacionales como la facultad lingüística) y teorético porque propone principios y propiedades para caracterizar dicha facultad; pero no es reduccionista. Lo que el lingüista se propone al estudiar el lenguaje es estudiar “las propiedades abstractas de los mecanismos cerebrales” (Chomsky), estudia la mente/cerebro a través del estudio del lenguaje, o sea, de la lengua-I, un objeto real del mundo físico.

La Lengua-I es un sistema cognitivo que da cuenta del lenguaje, ésta tiene tres propiedades básicas:

(a) Es interna: objeto físico dentro de la mente/cerebro. Alude al innatismo.
(b) Individual: en cada individuo, y no como conjunto.
(c) Intensional: es una caracterización específica, deuna cierta función que genera descripciones estructurales. (Esta última propiedad señala que lo innato se materializa. Apunta por un lado a la escencia computacional y a su carácter proposicional.)

Teoría lingüística y gramática

Teoría lingüística es, según Chomsky, el “sistema de hipótesis acerca de los rasgos generales del lenguaje humano propuesto para dar cuenta de un conjunto determinado de fenómenos lingüísticos”, y Gramática es la descripción de la competencia intrínseca del hablante-oyente ideal, la cual se descompone en Gramática Universal (GU) y Gramática Particular (GP).

Por lo tanto, en la GG se concibe la Gramática como la teoría de los lingüistas sobre la lengua-I, y a la Teoría lingüística o GU como teorías sobre el estado inicial del lenguaje.

(a) El desplazamiento del objeto de investigación

Si bien la lingüística estructural se dedica a estudiar la conducta lingüística, la gramática generativa se preocupa por dar cuenta de los “estados de la mente/cerebro que entran en la conducta”. Es decir, intenta explicar los mecanismos computacionales que rigen la conducta lingüística. El objeto de estudio de la gramática generativa parte de tres preguntas fundamentales (de las cuales se generan las demás, que vendrían a ser más particulares):

¿Qué es lo que constituye el conocimiento del lenguaje?
¿Cómo se adquiere el conocimiento del lenguaje?
¿Cómo se utiliza el conocimiento del lenguaje?

(b) La facultad lingüística y la lengua-I

En el marco teórico de la Gramática Generativa, la Lengua-I es el resultado de una serie reducida de modificaciones en el Estado Inicial E(i) de la facultad lingúística impuestas por la experiencia a través de fijación de un Estado Estable E(e); este último sí es equivalente a la lengua-I.

Es decir, la facultad lingüística es aquella común a toda la especie humana, que constituye un sistema diferente a los restantes en la mente/cerebro. Esta facultad parte de del E(i), el cual se va modificando a través de la experiencia. A este E(i) o gramática universal le siguen estados sucesivos de aprendizaje (entre los que intervienen parámetros de acuerdo a la lengua de la que se trate) los cuales desembocan en el E(e), que constituye la lengua-I o gramática particular. La GG ―de acuerdo con los objetivos mencionados en el primer punto― se encarga de estudiar, por un lado, esta facultad. Ha de establecer los principios comunes a todas las lenguas y los parámetros que las modifican. Luego intentar dar cuenta del conocimiento que tiene el hablante de su lengua particular, es por ello que una GU está estrechamente relacionada con las GP.


Mentalismo y modularidad

(a) El carácter mentalista de la gramática

La GG, al ocuparse de la lengua-I, estudia un aspecto destacado de la mente humana. Y es de aquí que se la considere como una parte de la psicología cognitiva teórica (Chomsky,1959). Una de las bases para considerarla dentro de la psicología es que defiende la existencia real de un sistema mental interiorizado por los hablantes (facultad lingüística) que se va modificando de acuerdo a parámetros, lo cual constituye en última instancia ―o fijan― una lengua-I (o E(e)).

La concepción mentalista de la facultad lingüística se opone a cualquier concepción conductista del lenguaje. Más bien, se apoya en la creencia de que existe una facultad lingüística (estado de la mente/cerebro) genéticamente predeterminada, la cual se desarrolla mediante la aplicación de los parámetros ya mencionada, hasta constituir una lengua particular propiamente (“mente como potencia generativa”, no “como receptáculo”)

Una distinción fundamental ha articulado con éxito la concepción mentalista del lenguaje que defiende la GG: las nociones de competencia y actuación. Chomsky señala que el objeto de investigación primario de la teoría lingüística es la competencia (el conocimiento que el hablante-oyente tiene de su lengua) y no la actuación (uso real de la lengua en situaciones concretas) por lo cual es una teoría mentalista, ya que “trata de descubrir una realidad mental subyacente en la conducta concreta”.

Por otro lado, la lingüística como ciencia de la mente está subordinada a los estudios del cerebro pero su estudio es independiente.

(b) El lenguaje como un módulo de la mente

Otra de las bases epistemológicas de la teoría lingüística de la GG radica en concebir el lenguaje, o más concretamente, el conocimiento lingüístico, como un módulo de la mente, según Chomsky, diferenciable del resto de módulos, que tiene propiedades, estructura y organización específicas.

Podemos abordar la noción de modularidad orientada hacia la propia estructura lingüística y, más específicamente, hacia el sistema de conocimiento denominado facultad lingüística en el marco de la GG. Ambos son innatos, pero se centran en aspectos diferentes. Chomsky piensa que la noción de modularidad debe incluir los sistemas de salida (interno, propiamente lingüístico) y no debe limitarse a los sistemas de entrada (propuestos por Fodor).

Chomsky afirma que la modularidad del lenguaje tiene que ver con el diseño y la naturaleza de la facultad lingüística (no con el uso que se haga de ella), es por ello que la GG postula la existencia de componentes de relativa independencia (pertenecientes a esta facultad): Sintáctico, Fonológico y Semántico. A su vez, estos componentes están constituidos por submódulos o teorías, que están configuradas cada una por un conjunto de principios. Todos estos submódulos interactúan entre sí para generar expresiones lingüísticas bien formadas. La interacción de estos sistemas no va en contra de la autonomía de los mismos según Chomsky.

Según Chomsky, el componente nuclear de la gramática es la parte escencial de lo aprendido en el proceso de fijación de los parámetros (o lengua-I de un hablante), mientras que la periferia, incluyendo las variaciones dialectales o las de idiolecto, es el resultado de añadir al sistema de conocimiento desarrollado un conjunto de estructuras marcadas que son limitadas. Por ello, núcleo y periferia se corresponden con las nociones de “marcado” y “no marcado”.

Para finalizar, el lingüista debe intentar responder a las preguntas objeto propuestas por la GG. Su trabajo es formular gramáticas que intenten describir y explicar una lengua determinada que se atengan a las condiciones de evaluación que afectan tanto a las GGPP como a la GU. Estas condiciones fueron propuestas por Chomsky en forma de niveles de adecuación, los cuales, dejando de lado el nivel de adecuación observacional, son dos: la adecuación descriptiva, que hace posible una gramática descriptivamente adecuada para cada lengua, y la adecuación explicativa, que debe construir una teoría lingüística que ha de respetar tres condiciones: ser universal, máximamente constreñida y psicológicamente real.


[Este texto es un resumen de los dos primeros capítulos del libro Sintaxis y cognición. Introducción al conocimiento, el procesamiento y los déficit sintácticos, de Marina Fernández Lagunilla. Síntesis, 1995, 544 pp.]

lunes, noviembre 8

LA INSERCIÓN LÉXICA TARDÍA

Por Stephanie Gonzales

Guillermo Lorenzo, en su obra Curso de Morfología Generativa (1998), da un tratamiento sistemático e integral a la morfología de las lenguas naturales (considerando ejemplos en el Castellano, Quechua y Machiguenga): aborda la flexión nominal, la flexión verbal, así como la composición y derivación de las palabras; sin embargo, su aporte principal es la hipótesis de la inserción tardía del vocabulario en la estructuración de las oraciones.

De acuerdo con Lorenzo, Noam Chomsky (1999) parte de un Lexicalismo radical, según el cual las unidades del lexicón están subcategorizadas y el proceso de inserción léxica se da al inicio de la derivación: generan directamente el tejido gramatical por medio de la proyección de las piezas léxicas. Sin embargo, Lorenzo cree necesario realizar una pequeña modificación en cuanto a la inserción del léxico.

La idea que defiende el autor es que piezas léxicas (que contienen una matriz fónica, de rasgos semánticos y especificaciones alusivas a su categoría gramatical) no son el tipo de elementos que originalmente aparecen en los nodos terminales de las estructuras, es decir, no son el tipo de elementos que motivan la proyección de la estructura sintáctica sobre la que, mediante derivación, se suceden los procesos de formación de palabras. Por el contrario, las piezas léxicas se insertan tardíamente en las estructuras, después de que las operaciones de la Sintaxis dejen de actuar.

El punto de Inserción del Vocabulario (PIV) es la puerta de entrada al nivel de Forma Fónica, en el que tienen lugar todas las operaciones gramaticales relacionadas con el sonido (ver imagen).

Por lo tanto, los elementos que motivan la proyección léxica son haces de rasgos, como podemos ver en el esquema siguiente:

Dos de las evidencias que apoyan teóricamente esta hipótesis son las siguientes:


a. Valores amalgamados.

supiste

-ste está asociada a dos valores ‘2da persona’ y ‘singular’. En el resto de la forma verbal se aglutinan los valores de ‘saber’, de ‘pretérito’, de ‘indefinido’ y de ‘indicativo’, sin que sea posible establecer ningún tipo de frontera que sirva para relacionar alguno de ellos con un fragmento de expresión propia. Al permitir que la inserción tenga lugar después de que la Sintaxis opere, el contenido de la unidad pasa a coincidir plenamente con el de la sucesión de rasgos que se sigue de la adjunción de V a T.

Esto quiere decir que el procedimiento de inserción léxica está capacitado para evaluar el sistema de rasgos tal y como se suceden en la estructura y reorganizarlo, de modo tal que valores no adyacentes puedan ser puestos en relación con una pieza única que case con ellos: aglutinación.


b. Piezas polivalentes y alomorfismo

-nki

i. ‘suj.2 persona’: con verbos intransitivos y en transición con complementos de ‘1 persona’ (con expresión –wa), y de ‘2 persona’ y de ‘3 persona’ (con expresión nula).

ii. ‘suj.3 persona’: en transición con complementos de ‘2 persona’ (con expresión –su)
En este caso, la evaluación no tiene como fin la reorganización y aglutinación de los rasgos, como en el caso visto anteriormente, sino el garantizar la correcta selección de las piezas de vocabulario: confrontación.

En conclusión, los nodos terminales de las representaciones profunda y superficial de una expresión lingüística, es decir, las representaciones que preceden y siguen, respectivamente, a la aplicación de las operaciones de movimiento, constan exclusivamente de rasgos morfosintácticos y semánticos.

sábado, agosto 7

Breve aplicación de las "macrorreglas" de Van Dijk

Por Stephanie Gonzales Quiroz

Teun A. Van Dijk, lingüista nacido en Naaldwijk (Países Bajos), es uno de los representantes más importantes de la Gramática del Texto, nacida a partir de la notoria insuficiencia de las teorías lingüísticas para explicar la comunicación verbal y los procesos implicados en ella, es decir, motivada por la necesidad de una pragmática. Van Dijk propone un modelo para la elaboración e interpretación de los textos, haciendo incapié en la necesidad de una marco científico interdisciplinario para en análisis de estos. La implicancia que poseen los lineamientos propuestos por este lingüista son fundamentales en diversos campos, justamente debido a su inclinación interdisciplinaria. Por ejemplo, para la comprensión lectora (proceso por el cual el lector interactúa con el texto, captando su significado) es necesaria una metodología práctica que contribuya a escalar los diferentes niveles de comprensión.

El año 2008, el grupo GRETAL (Grupo de estudios teórico-aplicados de Lingüística de la Facultad de Letras - UNMSM) organizó un Taller de Comprensión lectora. En este evento se presentó las ideas de Van Dijk y la aplicación de sus famosas macrorreglas a los textos del nivel primario. (Para ver Hacer algunos ejemplos, hacer clic aquí)

martes, julio 27

Sobre el "cambio sintáctico"

Por Stephanie Gonzales Quiroz


Heles Contreras (1983:34) afirma que «La fecunda labor de los gramáticos griegos y romanos, que nos legó los fundamentos de la gramática moderna, excluye por completo el estudio del orden de las palabras. Los gramáticos de Port Royal, cuyas especulaciones sobre la teoría gramatical han sido tan justamente alabadas recientemente por Chomsky (1965:48), tampoco prestaron mucha atención al orden, sin duda llevados por las ideas de que el orden sintáctico refleja simplemente el orden natural del razonamiento, y su estudio, por lo tanto, no es parte de la gramática […]. Lo mismo sucede con la mayor parte de los estructuralistas modernos. En efecto, la concepción saussureana de langue como sistema de unidades y relaciones relega la mayor parte de la sintaxis al dominio de la variación individual parole». Sin embargo, una excepción entre los estructuralistas norteamericanos es Joseph Greenberg (1963), puesto que ha formulado interesantes hipótesis tipológicas referidas al orden sintáctico.

Cuando se habla de cambio sintáctico sin hacer referencia a la Gramática Generativa de Chomsky, es decir, apelando a las corrientes comparativas, neogramáticas y, en algunos casos, estructuralistas, aquel es relacionado con el cambio fonológico, léxico y, sobre todo, morfológico. Sin embargo, como afirma Ángeles Romero (2006:40), Las unidades sintácticas tienen, de acuerdo con las características propias del nivel sintáctico, una naturaleza sustantivamente diferente a la de las unidades fónicas, morfológicas y léxicas. Esta circunstancia impone en el trabajo histórico una técnica de documentación específica. Aunque la Sintaxis sincrónica y diacrónica utiliza unidades de tipo categorial (sustantivo, adjetivo, verbo...), opera básicamente con unidades de carácter estructural (sintagma, “construcción”...) y relacional (sujeto, complemento directo...). Es verdad que en el nivel fónico cabría entender como unidad estructural y relacional la sílaba; pero la complejidad que alcanza su estructura es notablemente menor que la que presentan de ordinario las unidades sintácticas. Por lo tanto, estructuras y funciones constituyen unidades de carácter abstracto y se presentan, muchas veces, con independencia de cualquier realización fónica o léxica concreta.

Teodora Bynon (1981), nos presenta el desarrollo de la lingüística histórica, la cual tiene como principal objetivo explicar el cambio lingüístico. En síntesis, se llama cambio lingüístico al proceso de modificación y transformación que, en su evolución histórica, experimentan todas las lenguas en general, y las unidades lingüísticas de cada uno de sus niveles en particular. El cambio lingüístico se diferencia de la variación lingüística en que en el primero las modificaciones son diacrónicas, mientras que las variaciones son sincrónicas. Como consecuencia, todo cambio lingüístico genera una restructuración del sistema.

El cambio sintáctico es una clase de cambio lingüístico. Bynon (1981) lo desarrolla atendiendo a los enfoques Neogramático y Generativo. En cuanto al primero, únicamente nos dice que «No solamente en el nivel de la morfología pueden tener lugar los análisis de formas heredadas, esto puede suceder también en el caso de las estructuras sintácticas». Luego nos presenta algunos ejemplos, entre los cuales está el de la conjunción that en el inglés: «[…] se ha afirmado que la conjunción that en construcciones inglesas del tipo de I saw that he was asleep (‘Vi que estaba dormido’), al igual que en las equivalentes del latín vulgar (quod) y del alemán (dass), es el resultado de una segmentación “errónea” por parte del hablante nativo de una construcción que en principio era I saw that. He was asleep ‘Lo ví [sic]. Estaba dormido’ (frente a la del inglés moderno He was asleep. I saw that ‘Estaba dormido. Lo vi). Ahora se sabe que es un elemento que une la cláusula principal con la subordinada.

Paloma Tejada (1999:183-184), quien realiza un exhaustivo estudio del cambio lingüístico en el inglés, presenta también algunos ejemplos referidos al cambio sintáctico, pero relacionándolos con los de tipo morfológicos, es decir, se enfoca en cambios morfosintácticos. De esta manera, afirma que «en Inglés Antiguo gozaba de un sistema verbal en el que destacaban las relaciones aspectuales más que temporales. Es decir, resultaba más relevante el modo en que se realiza la acción que el momento en que ésta se produce. Para ello, contaba con un rico y flexible sistema derivativo de prefijos verbales (de alta combinabilidad e independencia), una diferenciación léxico-aspectual, bastante diluida, entre dos verbos, beon-wesan (similares a los castellanos ser y estar), y una amplia gama de construcciones perifrásticas resultativas, del tipo tener hecho, estar hecho o ser llegado, ser nacido, del español cervantino. […]Estos verbos, en el inglés antiguo, funcionan como verbos principales, con un valor más léxico que el actual (have y be + participio de perfecto (pp). […] A través del reanálisis morfosintáctico de estas construcciones y de la reinterpretación de sus significado resultativo inicial surgen los actuales perfectos y pasivas. Los PP, ya invariables, pierden autonomía y adquieren mayor fusión con el verbo hasta constituir con él una unidad, a partir de lo cual se produce el progresivo desplazamiento semántico hacia lo dinámico y lo temporal. De [soy] [llegado] se pasa a [he] [llegado]; de [tengo] [tres páginas leídas] a [he leído] [tres páginas] […]».

Por otro lado, la Gramática Generativa también analiza el cambio sintáctico, esta critica la poca atención que los estructuralistas le han prestado y sostiene (en sus propuestas iniciales) que las irregularidades en el cambio sintáctico «solo pueden captarse mediante una gramática que distinga sistemáticamente estructuras profunda y superficial de las oraciones y emplee reglas transformativas para relacionar ambas estructuras», las cuales deben ser explícitas. Estas se dividen en reglas de estructura sintagmática (que rigen la estructura profunda de las oraciones), reglas transformativas (que las relacionan con la estructura superficial) y reglas de redundancia léxica (que especifican qué reglas sintácticas se aplican a determinados elementos léxicos).

BIBLIOGRAFÍA
Anderson, James M (1977). Aspectos estructurales del cambio lingüístico. Gredos. Madrid.
Bynon, Theodora (1981). Lingüística histórica. Ed. Gredos, versión española, Madrid.
Contreras, Heles (1983). El orden de las palabras en español. Ed. Cátedra, Madrid, segunda edición.
Tejada, Paloma (1999). El cambio lingüístico. Claves para interpretar la historia de la lengua inglesa. Alianza editorial, Madrid.

domingo, marzo 28

LA LINGÜÍSTICA COGNITIVA

Por Stephanie Gonzales Quiroz

«No hay que olvidar que el enfoque cognitivo es mucho más antiguo que el trabajo de los autodenominados lingüistas cognitivos. Algunos investigadores situados fuera de la corriente central de la lingüística autónoma, sea estructural o generativa, han trabajado frecuentemente con postulados que los lingüistas cognitivos actuales apoyarían imnediatamente». (Taylor, 1989)

Hemos presentado la cita de Taylor para dar cuenta de los orígenes de la lingüística cognitiva; sin embargo, esta nace propiamente ―para luego constituirse como uno de los paradigmas científicos de la linguïstica― con George Lackoff y Ronald Langacker, ambos discípulos de Chomsky y, por tanto, vinculados con la teoría generativa.

Estableciendo un panorama general y breve del nacimiento de la lingüística cognitiva, podemos afirmar que, en principio, la gramática generativa de Chomsky (y seguidores de la teoría) era insuficiente para explicar los fenómenos relativos a la semántica de las lenguas, pues se establecía como una propuesta sintaxiscentrista, lo cual generaba vacíos en cuanto a la consideración del componente semántico como uno de los primordiales; por esta razón, se observaban ciertas deficiencias y se presentaban fenómenos que no podían ser explicados mediante la GG (gramática generativa).

Siguiendo a este marco, nace la semántica generativa, aquella que propone a la semántica como eje, para dar cuenta de aquellos fenómenos que no podían ser explicados por la sintaxis generativa. Sin embargo, esta propuesta resulta también ser insuficiente, ya que su objeto de análisis está limitada a la oración. Por ello, empieza a florecer una nueva propuesta: la lingüística cognitiva es aquella que eleva el objeto de análisis al discurso, y que intenta explicar las propiedades y reglas semánticas que lo constituyen.

La lingüística cognitiva es una teoría hasta cierto punto heterogénea, por su naturaleza interdisciplinar e integradora. Sin embargo, es posible determinar un cojunto de ideas comunes sobre el lenguaje y la cognición que la configuran como paradigma. Se sitúa entre las ciencias cognitivas y adopta un punto de vista filosófico que Lackoff y Johnson han denominado experiencialismo o realismo experiencial, pues la teoría toma como base a la experiencia, para construir los modelos cognitivos mediante los que se configura el lenguaje; es decir, se ocupa del conjunto de saberes que un hablante posee de su lengua, de acuerdo a un marco establecido culturalmente. Si bien se estudia lo que sería la performance en la gramática generativa, no se niega el innatismo de la capacidad lingüística, sino que se afirma que todos los datos que la configuran se dan mediante la experiencia. De este modo, se estudian las experiencias que tienen implicancias lingüísticas, y es por ello que no se puede dejar de lado el aspecto cultural y pragmático de la lengua, pues estos tienen influencia en el lenguaje del hombre.

Esta teoría considera al lenguaje como instrumento de la conceptualización, es decir, como vehículo para expresar el significado, y se basa en los siguientes principios:

-El estudio del lenguaje no puede separarse de su función cognitiva y comunicativa.
-La categorización, como proceso mental de organización del pensamiento se general a partir de estructuras conceptuales, relaciones prototípicas y de semejanza de familia que determinan límites difusos entre categorías.
-El lenguaje tiene un carácter inherentemente simbólico, por tanto, su función primera es significar.
-La gramática consiste en la estructuración y simbolización del contenido semántico a partir de una forma fonológica.
-Se impone una caracterización dinámica del lenguaje que difumina las fronteras en los diferentes niveles del lenguaje y muestra las dificultades e inadecuaciones que resultan de la aplicación rígida de ciertas dicotomías.

Hoy podemos decir, por lo tanto, que la lingüística cognitiva es un modelo funcional, no formal y basado en el uso. Algunos conceptos claves de esta categoría son:


1.Categorización. Es un mecanismo de organización de la información obtenida a partir de la aprehensión de la realidad. Esto se hace posible a partir de la generalización, que permite agrupar a las entidades según sus semejanzas, y la discriminación, la cual insiste en los rasgos diferenciales de dos o más entidades con la finalidad de no confundirlas entre sí. Mediante la categorización agrupamos elementos diferentes en cojuntos, lo cual nos permite pensar, percibir, actuar e incluso hablar. Así, la categorización se puede definir como un proceso mantal de clasificación cuyo producto son las categorías cognitivas “conceptos mentales almacenados en nuestro cerebro”, que, en conjunto y una vez convencionalizadas, “constituyen lo que se denomina lexicón mental.” (Ungerer and Schmid 1996).

2.Metáfora. Es un proceso enmarcado en nuestro sistema conceptual. La metáfora es un mecanismo para comprender y expresar situaciones complejas sirviéndose de conceptos más básicos y conocidos. Tiene sus raíces en nuestra vida cotidiana.

3.Metonimia. Es un proceso cognitivo que consiste en utilizar una entidad para referirnos a otra que está relacionada con ella. (Lackoff 1980). La metonimia se desarrolla en un mismo dominio cognitivo, y las entidades que asocia son el punto de referencia (PR) y la zona activa (ZA).

4.Polisemia. La polisemia es un fenómeno lingüístico en el cual dos o más sentidos distintos de una misma expresión se interrelacionan, ya que comparten la misma imagen esquemática. La noción esquemática es la abstracción que encierra el rasgo común de los dos o más sentidos de una misma expresión y con la cual opera el hablante a nivel cognitivo para establecer el vínculo entre ambos. Se hace uso de los prototipos, como el concepto de más representatividad. Además, a las palabras polisémicas se les considera categorías radiales, las cuales configuran sus redes conceptuales.


BIBLIOGRAFÍA


•CUENCA, María Josep y Joseph Hilferty. Introducción a la Lingüística Cognitiva. Primera ed. Ariel Edit. Barcelona, 1999, 252 pp.

•POTTIER, Bernard. Semántica General. Madrid: Editorial Gredos. (Versión española de Francisco Díaz Montesinos. Primera Edición, 1992. Presses Universitaires de France.)

•CASTAÑEDA CASTRO, A.: Límites de la capacidad de atención y secuencias de adquisición en el aprendizaje de lenguas extranjeras, in: Estudios de lingüística cognitiva / José Luis Cifuentes. Honrubia (ed.). Alicante: Universidad de Alicante, 1998, 185.

•www.linguisticachile.cl/libro/metaf1.html